Una investigación científica en Puerto Morelos, Quintana Roo, revela que la presencia de microplásticos en peces de importancia comercial está relacionada con la movilidad de la especie y el método de captura utilizado por los pescadores ribereños.
Los peces con mayor cantidad de microplásticos son aquellos que habitan en áreas de distribución pequeña y son capturados con línea de mano (hilo de nylon, plomos y anzuelo) en aguas poco profundas cerca de la costa.
El muestreo incluyó 424 peces de 29 especies y nueve familias, donde se encontraron mil 69 partículas microplásticas. Los materiales más abundantes fueron polímeros sintéticos como poliéster, acetato de etilvinilo, nylon, poliestireno, polipropileno y poliacrilato.
El 57% de los peces examinados tenían microplásticos en su tracto digestivo, con una carga promedio de 2.5 piezas por pez.
Las comunidades de pescadores ribereños son las más expuestas a la contaminación, ya que los peces con más microplásticos son de baja talla y se consumen localmente debido a su menor precio en el mercado.
El estudio destaca que aproximadamente el 70% de la comunidad pesquera artesanal en México enfrenta inseguridad alimentaria y bajos niveles de vida debido a bajos ingresos y salarios promedio.