La Selección Mexicana terminó con décadas de frustración en Copas del Mundo al imponerse 2-0 a Ecuador y avanzar a la siguiente ronda en un duelo de eliminación directa, algo que no conseguía desde 1986.
Con una actuación sólida y contundente, el equipo dirigido por Javier Aguirre dejó atrás la llamada “maldición” y se metió con autoridad a los octavos de final, donde enfrentará al ganador del duelo entre Inglaterra y República Democrática del Congo.
Desde los primeros minutos, México mostró intención ofensiva. Los avisos llegaron con intentos de Gil Mora y Raúl Jiménez, mientras el equipo se adueñaba del ritmo ante una afición entregada en el Estadio Ciudad de México.
La recompensa llegó al minuto 22. Tras una jugada colectiva que desordenó a la defensa ecuatoriana, Roberto “Piojo” Alvarado asistió a Julián Quiñones, quien definió con categoría dentro del área para abrir el marcador.
El dominio mexicano se mantuvo y no tardó en reflejarse nuevamente. Al 31’, una recuperación en zona alta permitió a Quiñones devolverle el balón a Raúl Jiménez, quien sacó un potente disparo al ángulo para firmar el 2-0.
Antes del descanso, el arquero Luis Ángel “Tala” Rangel evitó el descuento con una gran atajada, manteniendo la ventaja para el conjunto tricolor.
En la segunda mitad, Ecuador adelantó líneas y buscó reaccionar con cambios ofensivos, pero careció de claridad frente al arco. México, por su parte, optó por administrar la ventaja y buscar espacios al contragolpe.
El cierre del partido incluyó la expulsión de Piero Hincapié en tiempo agregado, tras una revisión del VAR, lo que terminó por inclinar definitivamente el encuentro a favor del Tri.
Con este resultado, México no solo avanza de ronda, sino que también deja atrás una larga racha negativa en partidos decisivos, ilusionando a su afición con un equipo que combina orden, intensidad y contundencia.