Suecia ha autorizado la caza de aproximadamente 500 osos pardos, lo que representa el 20% de su población salvaje, a partir del 21 de agosto y hasta el 15 de octubre.
Esta decisión ha sido criticada por activistas que argumentan que la caza responde más a un “prestigio machista” que a la necesidad de controlar la población de estos animales, considerados especie protegida en la UE.
Los activistas señalan que existen métodos más sostenibles para convivir con la población actual de más de 3,000 osos en el país, haciendo hincapié en el valor turístico de la observación de osos.
Aunque la población de osos había estado en recuperación tras estar al borde de la extinción, se teme que la nueva caza masiva pueda llevarla a un nivel crítico, disminuyendo su número a 1,400 ejemplares.
Los opositores a la caza apuntan que solo ha habido dos muertes por ataques de osos en más de un siglo en Suecia, mientras que en 2022 solo se reportaron 11 ovejas muertas por osos.
El Gobierno sueco defiende la caza diciendo que está permitida bajo ciertas circunstancias para prevenir daños a cultivos y ganado, pero los críticos cuestionan la legalidad de cazar una especie protegida y planean presentar denuncias formales para defender la continuidad del oso pardo en el ecosistema sueco.
Con información de Euro News