Rosario Piedra Ibarra fue reelecta para un segundo periodo (2024-2029) al frente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) pese a las críticas por su desempeño anterior y una evaluación desfavorable en comparación con las otras 14 finalistas. La reelección de Piedra, considerada polémica, fue impulsada por Morena y sus aliados, logrando una mayoría calificada de 87 votos en el Senado, frente a los 36 obtenidos por Nashieli Ramírez Hernández, directora de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México. Tres votos fueron nulos y Paulina Hernández Diz, de la Universidad de Guadalajara, recibió solo un voto.
El proceso de votación estuvo marcado por la controversia. Senadores de Morena rechazaron utilizar una mampara instalada por el PAN y Movimiento Ciudadano, con el fin de garantizar el voto secreto y evitar presiones internas. Aunque la oposición logró evitar la foliación de cédulas, como proponía el coordinador morenista Adán Augusto López Hernández, la mayoría oficialista se impuso.
Piedra Ibarra, criticada por omisión en la protección a las víctimas y falta de resultados durante su primer periodo, obtuvo el respaldo suficiente para extender su gestión hasta 2029. La continuidad de su mandato ha sido cuestionada por diversos sectores, incluyendo legisladores de su propio partido y organizaciones de derechos humanos. Intentos de rebeldía de senadores como Javier Corral, Higinio Martínez y Malú Micher, quienes amagaron con votar en su contra, fueron aplacados ante la falta de garantías para un voto secreto.
La reelección de Piedra Ibarra refuerza el control del bloque oficialista sobre la CNDH, en medio de críticas sobre el desempeño de la institución y su rol en la defensa de los derechos humanos en el país.