Un estudio publicado en la revista Nature por investigadores del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) en Barcelona ha revelado que ciertos anticuerpos humanos pueden atacar las proteínas responsables de la malaria severa.
Este hallazgo abre nuevas posibilidades para la protección contra esta enfermedad, incluyendo el desarrollo de una vacuna o tratamientos adicionales. El equipo de investigación utilizó tecnología de “órganos en chip”, que simula la función de órganos humanos en pequeños dispositivos.
Los resultados mostraron que estos anticuerpos evitan que los glóbulos rojos infectados por el parásito Plasmodium falciparum se adhieran a las paredes de los vasos sanguíneos, un proceso fundamental que agrava los síntomas de la malaria grave.
La malaria severa se presenta cuando el Plasmodium falciparum infecta y modifica los glóbulos rojos, lo que provoca una circulación deficiente y bloqueos en el sistema vascular, a menudo resultando en inflamación del cerebro, conocida como malaria cerebral.
Este bloqueo se debe principalmente a la interacción de proteínas virulentas, como PfEMP1, presentes en los glóbulos rojos infectados, con la proteína humana EPCR ubicada en las células que recubren los vasos sanguíneos. Los investigadores enfrentaron el reto de encontrar un único anticuerpo capaz de reconocer todas las variantes de esta proteína altamente variable.
Mediante métodos avanzados de cribado inmunológico, identificaron dos anticuerpos que demuestran efectividad contra diferentes versiones de PfEMP1, dirigiéndose específicamente a la parte que interactúa con el receptor EPCR.