Las autoridades kazajas confirmaron el hallazgo de las cajas negras del avión de Aerolíneas de Azerbaiyán (AZAL) que se estrelló el pasado miércoles en la región de Mangystau, Kazajistán, dejando un saldo de 38 fallecidos.
El fiscal de transporte de la región, Abilaibek Ordabáev, informó en conferencia de prensa que los registradores de vuelo serán entregados al Departamento de Investigación de Accidentes Aéreos de Kazajistán. Las labores de inspección del área, que abarca más de 4 mil metros cuadrados, están en su etapa final, con una investigación liderada exclusivamente por autoridades locales.
La empresa brasileña Embraer, fabricante de la aeronave, enviará especialistas para colaborar en el análisis de las cajas negras. Por ahora, las posibles causas del accidente incluyen una explosión interna de un balón de oxígeno y un presunto impacto con una bandada de pájaros.
Además, medios azerbaiyanos han señalado que el avión podría haber sido alcanzado por metralla de un misil tierra-aire mientras sobrevolaba la ciudad rusa de Grozni, coincidiendo con un supuesto ataque de drones en la región. Sin embargo, las autoridades kazajas y rusas han pedido no especular y esperar los resultados finales de la investigación.
El Kremlin también se pronunció, señalando que aún no hay evidencia concluyente sobre el origen del siniestro, mientras que en redes sociales han surgido imágenes que muestran impactos de metralla en el fuselaje del avión.