Aunque en el imaginario colectivo septiembre está asociado a los sismos por los terremotos de 1985 y 2017, especialistas de la UNAM señalan que en este mes no ocurren más temblores que en otros.
De acuerdo con los registros del Servicio Sismológico Nacional (SSN), con más de 111 años de datos, el mes con mayor número de sismos es diciembre, seguido de junio, abril y enero. En cuanto a movimientos con magnitud mayor a 7, también predominan en diciembre.
En los últimos años, la actividad sísmica ha aumentado: en 1990 se registraron 796 sismos en México, mientras que en 2024 se contabilizaron 33,418. En lo que va de 2025, hasta el 4 de septiembre, ya suman 24,290.
Los especialistas explican que los sismos no tienen temporada y no se pueden predecir. La percepción de que septiembre concentra más terremotos responde a la llamada “paradoja del cumpleaños”: al haber un gran número de posibilidades, pueden coincidir varios eventos en un mismo mes sin que esto signifique una tendencia real.
En México, las zonas con mayor actividad sísmica son las costas de Guerrero y Oaxaca, donde la placa de Cocos se introduce debajo de la de Norteamérica. La llamada “brecha sísmica” entre Acapulco y Zihuatanejo no registra un gran movimiento desde 1911, lo que representa un riesgo latente para el país.